Súplicas al Divino Rostro


Madre Pierina de Micheli

Hija de la Inmaculada Concepción


 

 ¡Oh, Dios ven en mi auxilio!

Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria………..

V.: Me hiciste conocer los caminos de la vida:

Me colmarás de alegría con tu rostro.

R.: <<A tu derecha, delicias para siempre>>

 

(Sal 15)

 Dios es mi parte de herencia; 

 pues le elegí como único Señor. 

Gozaré de Él durante toda la eternidad.

Guárdame, oh Dios, en Ti está mi refugio,

Tú eres mi bien, nada hay fuera de Ti.

 

A los dioses de este mundo, 

que tanto me complacían, cuántos los siguen!

y solo es para mal. 

No les ofreceré yo sacrificios,

ni sonarán sus nombres en mis labios.

Señor, mi parte Tú eres y mi copa,

Tú proteges la suerte que me toca,

 me marcaron un sitio de delicias,

magnífica yo encuentro mi parcela.

 

Yo bendigo  a mi Dios que me aconseja,

mi conciencia me instruye aun de noche,

pongo siempre al Señor ante mi vista,

porque a mi lado está, jamás vacilo.

 Por eso corazón y alma se alegran

y mi cuerpo descansará seguro,

pues Tú no puedes dar mi alma al infierno

ni dejar que tu amigo se haga polvo. 

 

 Me mostrarás la senda de la vida,

el gozo grande que es  mirar tu rostro,

delicias para siempre a Tú derecha.

  

 V.: ¡Oh mi dulce Jesús!, por las bofetadas,

los esputos, los desprecios que desfiguraron

las semblanzas divinas de tu Santo Rostro.

 

R.: -Ten piedad de los pobres pecadores.

Gloria……

<<Oigo en mi corazón:

“Buscad mi Rostro”

Tu rostro buscaré Señor,

No me ocultes tu rostro>>. 

 

(Sal 26)

 

El Señor es mi luz y mi salud,  

¿a quién puedo temer?

Amparo de mi vida es el Señor,

¿de quién puedo temblar?

Cuando los malos contra mí se lanzan

para comer mi carne,

ellos, mis enemigos y contrarios, 

resbalan y sucumben.

 

V.: ¡Oh mi dulce Jesús!,

por las lágrimas que bañaron tu Rostro divino:

R.: -Triunfe tu Eucarístico reino en la santidad de tus sacerdotes.

Gloria……

<<Oigo en mi corazón:

“Buscad mi Rostro”

Tu rostro buscaré Señor,

No me ocultes tu rostro>>.

 

(Sal 26)

Si me sitia un ejército contrario,

mi corazón no teme;

si se levanta contra mi la guerra,

aún tendré confianza.

Una cosa al Señor, solo le pido,

La cosa que yo busco

es habitar en la casa del Señor

mientras dure mi vida,

que yo pueda gozar de su dulzura

y contemplar su templo.

 

 V.: ¡Oh mi dulce Jesús!, por el sudor de sangre que bañó tu Rostro Divino en la agonía de Getsemaní:

 R.: Ilumina y fortifica las almas a ti consagradas.

Gloria……

<<Oigo en mi corazón:

“Buscad mi Rostro”

Tu rostro buscaré Señor,

No me ocultes tu rostro>>.

 

(Sal 26)

 

Porque el me dará asilo en su cabaña

en día de desgracia;

me guarda en el secreto de su tienda,

me alza sobre la roca.

 

Y ahora mi cabeza se levanta

sobre mis enemigos, que me cercan.

Ofreceré en su carpa sacrificios,

sacrificios gloriosos.

Tocar, cantar yo quiero, al Señor. 

 

V.: ¡Oh mi dulce Jesús!,

por la mansedumbre, nobleza, belleza de tu Divino Rostro:

R.: Atrae todos los corazones a tu amor.

Gloria……

<<Oigo en mi corazón:

“Buscad mi Rostro”

Tu rostro buscaré Señor,

No me ocultes tu rostro>>.

 

(Sal 26)

 

Señor, oye la voz con que a ti clamo,

escucha, por piedad.

Mi corazón de ti me habla diciendo:

procura ver su faz.

Es tu rostro, Señor, lo que yo busco,

no me escondas tu cara.

 

V.: ¡Oh mi dulce Jesús!, por la luz divina que emana de tu Divino Rostro:

 

R.: -Disipa la las tinieblas de la ignorancia

y del error y se luz de santidad para tus sacerdotes.

 

Gloria……

<<Oigo en mi corazón:

“Buscad mi Rostro”

Tu rostro buscaré Señor,

No me ocultes tu rostro>>.

 

(Sal 26)

 

 Con enojo a tu siervo no rechaces;

eres tú mi defensa.

No me abandones, no me dejes solo,

mi Dios y Salvador.

Si mi padre o mi madre me abandonan,

me acogerá el Señor.

Enséñame, Señor, el buen camino,

guíame siempre por sendero plano,

frente a mis enemigos.

Líbrame del afán de mis contrarios:

pues hablan contra mí falsos testigos,

que lanzan amenazas.

 

 

<<No rechaces con cólera a tu siervo, que Tú eres mi auxilio, no me abandones, no me dejes, Dios de mi salvación>>

 

(Sal 26)

 

La bondad del Señor espero ver

Donde moran los vivos.

Confía en el Señor, ¡ánimo, arriba!,

espera en el Señor.

 

 

INVOCACIÓN

¡Oh, Divino Rostro de mi dulce Jesús!

por la ternura de amor y sensibilísimo dolor con que te contempló María Santísima en tu dolorosa Pasión, concede a nuestras almas poder participar de tanto amor y de tanto dolor y así cumplir lo más perfectamente posible la Santísima Voluntad de Dios.

Amén.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario