viernes, 22 de noviembre de 2024

¿Por la fe o por las obras?

 

San Agustín nos da la respuesta al decir “San Pablo habla de las obras que preceden a la fe, Santiago de las que la siguen”.

En la carta a los Romanos, San Pablo habla sobre la justificación por la fe. Nos dice que por medio de la Ley nos viene el conocimiento del pecado, imposible de justificar por nuestros propios medios.

El primer paso que tenemos que dar es reconocer que, sin ayuda divina, por nuestros propios medios es imposible cumplir totalmente los mandamientos de la ley.

Conocida la ley y que la salvación llega a través de Jesús crucificado, cuando comenzamos a amarle, vienen las obras realizadas por amor, (aquellas que describe Jesús en el sermón de la montaña) viendo a Jesús en nuestro prójimo.

El Apóstol Santiago, nos dice: Muéstrame tu (pretendida) fe sin obras y yo por mis obras te mostraré mi fe.

Santiago no nos habla del que tiene fe sin obras, sino del que dice que tiene fe.  Pero no obra según la fe, con lo cual muestra que se engaña o es un impostor. Si tuviera fe, ella se manifestaría por el amor y de ahí el desafío del autor ¡Muéstrame, si puedes, tu fe sin obras!

Y agrega: Tú crees que Dios es uno. Bien haces.  También los demonios creen y tiemblan.

A continuación, repasa algunas situaciones descriptas en la Biblia de personas que mostraron su fe mediante obras como el caso de Abraham ¿no fue acaso justificado mediante obras, al ofrecer sobre el altar a su hijo Isaac?

Ya ves que la fe cooperaba a sus obras y por las obras se consumó la fe y así se cumplió la Escritura que dice: “Abraham creyó a Dios, y le fue imputado a justicia” y fue llamado “amigo de Dios”. Así pues, con las obras se justifica el hombre y no con aquella (fe) sola.

Fuente: Sagrada Biblia Straubinger

domingo, 22 de octubre de 2023

Pedido de la Virgen María

 En una de las apariciones, María alertó sobre el enojo de Dios con la humanidad que actúa como si no lo necesitara. Pidió para este tiempo intensificar el rezo de Santo Rosario, penitencia, ayuno y meditar diariamente este pasaje del Eclesiástico:


Cuando el hombre cree terminar, entonces principia, y cuando se detiene se desconcierta del todo.

¿Qué es el hombre? ¿Para qué sirve? ¿Cuál es su bien? ¿Cuál su mal?

¿La duración de su vida? Cien años cuanto mucho. Una gota de agua sacada del mar, un grano de arena, esos son sus pocos años dentro del día de la eternidad.

Por eso, el Señor tiene paciencia con ellos y derrama sobre ellos su misericordia.

El  ve y sabe que su fin es miserable, por eso multiplica su perdón.

La compasión del hombre es para su prójimo, pero la compasión del Señor alcanza a todos los hombres: reprende corrige, enseña y como un  pastor hace volver a su rebaño. Tiene piedad de los que aceptan la corrección y que buscan afanosamente su voluntad.